Hay imágenes que parecen guardar un pedacito de cielo. Dos querubines descansan entre formas suaves y orgánicas, como pequeños custodios de aquello que amamos y queremos proteger.
Inspirada en la belleza de las antiguas representaciones sacras, esta medalla habla de inocencia, cuidado y presencia celestial. Sus bordes libres y su textura conservan deliberadamente la huella de las manos que la crearon, como esas piezas antiguas que el tiempo volvía aún más hermosas.
Cada detalle está trabajado artesanalmente en plata 950, haciendo que las pequeñas irregularidades formen parte de su carácter y que ninguna pieza sea exactamente igual a otra.
Mide aproximadamente 5 cm.
Una pieza sacra con alma antigua, creada para llevar cerca aquello que nos recuerda que el cielo también puede sentirse en las cosas pequeñas.
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Tiempo estimado de fabricación: 10 días hábiles.
Cada pieza es realizada a pedido.
