Una pieza de inspiración devocional, con un aire antiguo que evoca imágenes rescatadas del tiempo.
La Virgen de Lourdes, símbolo de sanación, consuelo y esperanza, es invocada especialmente en momentos de enfermedad y necesidad, como presencia que acompaña y sostiene.
Sus bordes recogidos y orgánicos le dan una forma suave e irregular, recordando piezas antiguas marcadas por el paso del tiempo, donde la imperfección se vuelve parte de su belleza.
Trabajada una a una en bronce dorado, es una medalla que transmite fe, calma y una presencia silenciosa que acompaña.
Acompañada de una cinta, una forma suave y distinta de llevarla, que resalta su carácter íntimo y atemporal.
Tiempo de fabricación estimado: 7 días hábiles.
Cada pieza es realizada a pedido.
