Una pieza profundamente personal, nacida de un sueño y llevada a la forma como medalla.
La Virgen de los Rayos se presenta rodeada por una enredadera de rosal que crece y se funde con la gruta, símbolo de una fe viva que se enraíza, se sostiene y florece incluso en lo oculto.
En su reverso, la M Mariana junto a los Sagrados Corazones de Jesús y María representan amor, entrega y protección, completando una pieza de profunda devoción.
En una forma orgánica e imperfecta, es trabajada una a una en bronce dorado, con un tamaño aproximado de 5 cm incluyendo el valier, como símbolo de fe, luz y una presencia que acompaña.
Acompañada de una cadena larga de eslabones de 60 cm, enchapada en dorado, que permite llevarla de forma más suelta y resalta su carácter elegante.
