Una pieza de inspiración europea, como rescatada de una antigua iglesia.
La Virgen del Carmen, patrona de Chile, se presenta con el Niño, rodeada de una guirnalda de copihues, el Carmelo y la cordillera de los Andes como fondo, evocando protección, arraigo y tradición.
En una forma orgánica e imperfecta, es trabajada una a una en plata 950, como símbolo de amparo y guía en el camino.
Acompañada de una cinta, una forma suave y distinta de llevarla, que resalta su carácter íntimo y atemporal.
