Una pieza de inspiración europea, como rescatada de una antigua iglesia.
La Virgen Niña representa la infancia de María, evocando pureza, sencillez y el inicio de una fe silenciosa y luminosa.
En una forma orgánica e imperfecta, es trabajada una a una en plata 950, como símbolo de ternura y recogimiento.
Acompañada de una cinta, una forma suave y distinta de llevarla, que resalta su carácter íntimo y atemporal.
