Una pieza de inspiración devocional, suave y llena de ternura.
La Virgen Niña evoca pureza, protección y cuidado, como una presencia dulce que acompaña desde lo más simple y cotidiano.
En un diseño orgánico e imperfecto, esta esclava es trabajada a mano una a una en bronce dorado, evocando piezas antiguas cargadas de sensibilidad y significado.
Una forma de llevar cerca la inocencia, la luz y una protección serena que envuelve.
