Una pieza de inspiración europea, como rescatada de una antigua iglesia.
La Virgen de los Milagros, cuya devoción se origina en Francia, es invocada como signo de gracia, protección y auxilio en momentos de necesidad. Fue la primera medalla que diseñé, dando inicio a este camino.
En una forma orgánica e imperfecta, es trabajada una a una en bronce dorado, como símbolo de fe, amparo y una presencia que acompaña.
Acompañada de una cinta, una forma suave y distinta de llevarla, que resalta su carácter íntimo y atemporal.
