Una pieza de inspiración europea, como rescatada de una antigua iglesia.
La Virgen de los Rayos se presenta acompañada de un colibrí, en una forma orgánica e imperfecta, trabajada una a una en plata 950.
El colibrí, en muchas tradiciones, es visto como la presencia de quienes ya no están, una visita breve y luminosa que trae consuelo. Junto a la Virgen, evoca un lazo invisible de amor, compañía y protección que permanece.
Acompañada de una cinta, una forma suave y distinta de llevarla, que resalta su carácter íntimo y atemporal.
Cada pieza es realizada de manera individual, por lo que, dada la alta demanda, el tiempo de entrega estimado es de 7 días hábiles.
Gracias por acompañar estos procesos hechos con tiempo y dedicación 🤍
